Filantropía

Ayudar a las personas a conseguir sus sueños siempre fue un espíritu del que este servidor incansable, al que la vida le impuso grandes retos, los vio en cada despertar como un conjunto de grandes metas. La familia por siempre enarboló esa bandera y la materializó desde hace mucho. Desde la Cofraternidad «Ing, Carlos Espinoza Proaño» en la ciudad de Guayaquil, hasta la «Fundación Metropolitana» en los distintos momentos de su evolución.

El concepto de lo que hoy en día se conoce como “Fundación Metropolitana”, se remonta a treinta y dos 32 años atrás, cuando el 20 de agosto de 1988 se fundó la Confraternidad “Ing. Carlos Espinoza Proaño”. Esta confraternidad fue creada por el Ing. Carlos Luis Espinoza Proaño, con la idea de ser una asociación familiar y de amigos cercanos que pudieran reunirse de manera frecuente para realizar actividades en aras de poder ayudar a los más necesitados.

Algunas de las actividades que se realizaban incluyeron la entrega de juguetes y alimentos, olimpiadas deportivas, obras de teatro, concursos varios, entre otros. Al ser esta una confraternidad donde participaba toda la familia Espinoza y sus amigos, todos ayudaron en distintas formas movilizando fondos para acciones comunitarias.

La Fundación Metropolitana fue el escenario de continuidad de ese espíritu altruista familiar, madre ideológica de la «Universidad Metropolitana del Ecuador«.

La primera actividad familiar que se realizó a través de la Fundación fue ayudar y hacer crecer a una escuela de bajos recursos en la ciudad de Guayaquil. Esta tenía por nombre Escuela Fiscal Cordillera del Cóndor, la cual atendía y brindaba educación básica a niños de familias vulnerables. Se realizaron actividades durante todo el año para brindar mejores oportunidades e impulsar el desarrollo de la misma. Cada navidad, la familia y los amigos visitaban la institución para brindar un día alegría y prosperidad para con los niños y directivos de la escuela. Aquí se realizaban shows, entrega de alimentos y juguetes, concursos, canastas navideñas, entre otros.

La «Fundación Metropolitana» no se detuvo en el tiempo siendo hoy una organización sin fines de lucro con más de 15 años trabajando en aras de fomentar el desarrollo profesional y la educación para todos durante toda la vida, así como promover el crecimiento de una sociedad basada en acuerdos entre individuos en el Ecuador.

Ya en este entorno, la familia Espinoza Soria materializa sueños y los comparte para la sociedad ecuatoriana, con la misión de «contribuir con la formación de profesionales competitivos, líderes y que tengan valores éticos y sólidos principios. Dándoles las herramientas necesarias para tener un desarrollo profesional íntegro».

La Fundación extiende lo resultados de su principal laboratorio, la «Universidad Metropolitana del Ecuador», devenida en una universidad de inclusión, innovación y cambio, que busca en nuevos proyectos extender el alcance de su misión y aplicar los mandatos de la Constitución del Ecuador y los principios de la Educación Superior.

Hoy la Fundación Metropolitana promueve becas y ayudas económicas, fomenta el Programa de Carrera Profesional y continúa impulsando un modelo de gestión de educación superior que busca encadenar los niveles de educación y la continuidad de estudios, el acompañamiento al desarrollo local, el desarrollo de nuevas tecnologías educativas y en fin las oportunidades para desarrollar la relación universidad – empresa – gobierno – sociedad.

Busca en la internacionalización y en una conjunción de un enfoque científico y humanista, una sociedad de hombres y mujeres dignos. Entre sus proyectos de internacionalización, la movilidad académica inclusiva está en el centro de su mirada del presente y futuro. Nace así su filial «Fundación Metropolitana Massachussets». Una nueva visión con enclave en el extranjero para facilitar la movilidad y la gestión de la continuidad de estudios de los ecuatorianos emigrantes y de la inmigración en el Ecuador, un nuevo reto, que demanda del esfuerzo para un país de oportunidades.